Tipografía utilizada: Adelle Sans de TypeTogether

El pasado día 27 de febrero disfrutamos del enorme placer de dar una conferencia sobre tipografía en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. Organizada en colaboración con la Escuela de Diseño Gauss Multimedia, la conferencia está enmarcada en los actos de celebración del XIV aniversario del CAC. Bajo el título «Tipografía creativa. En los límites de la letra», repasamos durante más de una hora diferentes aspectos de la creatividad aplicada al diseño de tipos. Y a pesar de que nos encontrábamos en mitad del puente del Día de Andalucía, muchos (¡Gracias, valientes!) se acercaron para hablar de tipografía.

Si hablar sobre letras siempre nos encanta, hacerlo ante un público tan atento e interesado no tiene precio.

La conferencia en sí se ha planteado, por decirlo de una manera sencilla, como un paseo a través de un espléndido jardín en donde, sin orden aparente, nos detenemos aquí y allá guiados sobre todo por sensaciones. La creatividad aplicada a la tipografía, más que un jardín, es como un enorme bosque en el que es un gustazo perderse una y otra vez.

La tipografía y su historia es extensísima, y las posibilidades gráficas, visuales, estéticas o conceptuales de la tipografía en diseño gráfico parecen no tener límites. Por eso pensamos que establecer un orden cronológico de lo que íbamos a contar podría resultar, aparte de previsible, quizá algo soso. Mejor guiarse por el puro placer de disfrutar de magníficas letras, proyectos sorprendentes y diseñadores y tipógrafos de quitarse el sombrero.

¿Qué es la tipografía?

Comenzamos intentando definir qué es la tipografía. Es decir, no es lo mismo el concepto «tipografía» para un tipógrafo, un programador, un editor o un artista que use la tipografía como materia prima visual para su arte. Se hace imprescindible para situarnos el saber dónde estamos, de dónde venimos, para, quizá, tener alguna idea de adónde queremos llegar.

Afirmamos que una letra es una letra y esta aparente perogrullada viene al caso porque por mucho que estiremos sus formas y la usemos de mil maneras diferentes, nunca deberá dejar de ser eso: una letra. O tal vez sí.

La tipografía, el arte de comunicar mediante signos impresos en una página, no se detiene ahí. Por suerte, siempre hay alguien que mira las cosas de otra manera.

Tipografías transparentes en un mundo repleto de mensajes no solicitados.

Dimos un paseo por algunas ciudades y nada más dar unos pocos pasos nos percatarnos de que las letras nos rodean por todas partes. Son miles, cientos de miles, un ejército siempre dispuesto a reclamar nuestra atención. Son una multitud de mensajes no solicitados que nos asaltan con las más dispares intenciones.

Rótulos de la ciudad de Málaga. Cedidos por Pablo García Vallejo.

Estas letras tan visibles y a la vez tan transparentes forman parte de la vida diaria de las personas sin darnos cuenta. Las vemos y no las vemos. Buenos, los diseñadores sí que las vemos, y a veces las sufrimos.

Y entre batalla y batalla se nos ocurrió una reflexión: ¿de veras son necesarias tantos tipos de letra diferentes?

La letra como herramienta, objeto y concepto. Letras para leer y letras para mirar.

Otro tema que pusimos sobre la mesa fue la letra como objeto visual, un elemento que se puede representar de muy diferentes maneras. Y que posee dos naturalezas: forma y significado. ¿Pero qué pasa si desgajamos ambas partes del todo? ¿Qué pasa si obviamos el significado y nos centramos exclusivamente en la forma del objeto gráfico, es decir, en la letra como objeto gráfico? ¿Hasta dónde podríamos llegar?

El diseñador gráfico analiza detenidamente el mensaje y selecciona, en relación a éste, una forma visual determinada que lo potencie. Esto se puede abordar de muchas maneras, dependiendo de lo que tengamos que contar y, por supuesto, de lo abiertos que sean nuestros clientes.

Las letras se inventaron para ser leídas, pero no me cabe ninguna duda de que pueden ser uno de los objetos visuales más bellos inventados por el ser humano. Por lo que significa, claro, pero también por su forma desnuda, tal cual. Aquí está la zona cero del asunto: la letra como forma, despojada de cualquier otra consideración, se convierte en un objeto motivo de experimentación gráfica.

Izquierda: Poster de Niklaus Troxler. Derecha: Poster de Studio Kouglof Recurso tipográfico: contraformas

¿Y si no tenemos necesidad de comunicar nada, simplemente experimentar con el objeto visual «letra» por el simple placer de hacerlo?

Indicios de creatividad extralingüística en la tipografía.

Desde que existe la tipografía, ésta siempre ha estado dotada de un claro componente estético. La página de un libro es un objeto que, en su conjunto, entra por el ojo, fijémonos que los tipógrafos, diseñadores editoriales y editores de libros usan expresiones del tipo mancha textual, color tipográfico, espaciado o superficie, todas ellas referentes al ámbito de lo visual.

En este punto, dimos un fantástico paseo desde William Morris a Paula Scher, de Íñigo Jerez a Matthew Carter, hasta el mismísimo Johannes Gutenberg apareció por allí. Un recorrido por momentos emocionantes, históricos y experimentales a través de siglos de creación tipográfica y creatividad a espuertas.

A veces, la experimentación tipográfica está ante nuestros ojos, solo que la mayoría no la vemos. Pero de repente llega alguien y hace evidente lo que estaba escondido a la vista de todos.

Izquierda: Henri de Toulouse-Lautrec. Derecha: Paula Scher

Vuelta a los orígenes

Internet y los ordenadores han cambiado el mundo. Y no solo el mundo, también nuestra manera de pensar y relacionarnos con los demás, y, por supuesto, nuestra manera de trabajar. Es prácticamente imposible evitar lo digital, a no ser que nos vayamos a vivir a una isla desierta. Y puede que ni así.

La herramienta determina el resultado, pero si nos fijamos bien, los conceptos, los materiales simbólicos, no han variado. Esta avalancha digital en tan poco tiempo ha provocado que volvamos la vista hacia maneras de hacer las cosas de otra manera. A mirarnos las manos y recordar que con ellas y algunos objetos más o menos mecánicos se hacían las cosas hasta hace bien poco. Una manera de hacer las cosas que por sí misma posee una enorme belleza. Nos hemos fijado en el proceso casi más que en el resultado y eso está bien.

Y aquí entró como invitada la imprenta tradicional como método de producción artística y Jesús Morentin con su BunkerType y la materialidad de las letras. 

Laboratorios tipográficos

El concepto metatipografía tuvo su espacio en nuestra conferencia. Se trata de un término acuñado por José María Ribagorda, tipógrafo y profesor en la Escuela Superior de Diseño de Madrid. Parte de la idea de que la tipografía no son solo las letras, la parte visible, sino un complejo sistema que permite la repetición y la organización en el espacio de un modo ordenado, rítmico y regular basado en módulos. De esta manera, el alfabeto es solo una parte del sistema y no el sistema en sí. El ordenador ha cambiado el modo de producir tipografías, por lo tanto, Ribagorda afronta la cuestión como un mecanismo totalmente alejado de los principios de la escritura caligráfica en que se basa la tipografía y que se acerca más a un problema lógico y de arquitectura. La metatipografía no aborda la experimentación como un simple juego formal, sino que se trata de repensar el hecho tipográfico, de ahí el propio término metatipografía, que hace hincapié en este carácter reflexivo.

Uno de los proyectos metatipográficos más interesantes salidos de las clases del profesor Ribagorda y al que le dedicamos el tiempo que se merece es el de Rubén Chumillas, «The guilty hand font». Un proyecto que ha sido galardonado nada menos que los premios Acento G de la revista Gráffica, el Laus Oro Proyecto Final 2015 y el Grand Laus Estudiantes 2015. Tela.

The guilty hand font. Ruben Chumillas

Plegamos velas

Dimos el paseo por ese jardín de letras de todas clases y llegamos a varias conclusiones, entre ellas que no hay respuestas tajantes y está bien que sea así, porque de esta manera habrá diálogo, discusión, en el sentido anglosajón del término.

Experimentar con letras nos parece de lo más saludable para mantener en forma la creatividad y la imaginación. Pero no de cualquier manera y a lo loco. Para romper las reglas primero hay que conocerlas bien. De nuevo la idea que atraviesa toda esta conferencia: las letras son letras y además deben parecerlo. ¿Sigue siendo una «e» si no parece una «e» aunque ese objeto resulte gráficamente muy atractivo y potente?

Si el día de la conferencia te pilló de excursión en la montaña o comiendo pescaíto en la playa, pero te hubiera encantado estar en el CAC, no te preocupes, en breve te contaremos como conseguir la transcripción de lo que allí contamos. Stay tuned!

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