Si eres de los que hace más de un año que no usas el signo de apertura de admiración ni, por supuesto, el de interrogación, mejor que no sigas leyendo. O bueno, quizá hayas descubierto que escribir correctamente no es cosa de otros tiempos…

Martínez de Sousa, superhéroe entre comillas

Supongo que a estas alturas de la película prácticamente todos los que, de una u otra manera, os dedicáis al diseño gráfico conoceréis Ortotipografía para diseñadores, el libro que la diseñadora y divulgadora Raquel Marín Álvarez, Lalolagráfica, publicó hace unos años. ¿Sí? ¿No? Si no sabes de lo que hablo, pincha en este enlace ahora mismo.

Se trata de un completo y accesible manual de ortotipografía pensado especialmente para diseñadores gráficos. No está de más recordar que la ortotipografía es el conjunto de reglas, usos y convenciones que determinan, en cada lengua, el uso correcto de los signos tipográficos, es decir, la unión de tipografía y ortografía.

Raquel Marín ha realizado la meritoria labor de reunir en un volumen las más importantes cuestiones ortotipográficas que atañen especialmente al diseño editorial.

Raquel se ha basado en el trabajo de un sabio, uno de esos eruditos que casi nadie conoce más allá del ámbito de su disciplina, pero cuyo trabajo resulta esencial en muchos y muy variados ámbitos. Se trata de José Martínez de Sousa, un señor que si tuviera que meter todas sus especialidades en una tarjeta de visita, el diseñador encargado se vería en un serio problema. Veamos: lexicógrafo, bibliólogo, ortógrafo, ortotipógrafo, técnico editorial… Una indiscutible autoridad que suscita enorme respeto en el amplio espectro de profesionales vinculados de un modo u otro a la palabra impresa. Martínez de Sousa es autor de una obra enorme, entre diccionarios, manuales y libros de estilo, pero en el que recomendamos poner el foco como profesionales o estudiantes de diseño (si eres profesional también eres estudiante, porque en esta profesión nunca se deja de aprender) es su Ortografía y ortotipografía del español actual, de consulta imprescindible para todo aquel que quiera profundizar en uso adecuado de los signos tipográficos.

Aunque pueda parecer casi una broma, Martínez de Sousa se define como un autodidacta. En su propia web (a la que, si se me permite, no le vendría mal un toquecito de diseño) dice lo siguiente sobre sí mismo: «Todos mis conocimientos profesionales son absolutamente autodidactas.»

«Aprendí por mi cuenta (y riesgo) lo que necesité cuando me hizo falta. Algunos de mis libros, ciertamente, surgieron por mis propias necesidades de conocimientos concretos.»

Casi como alguien predestinado, la historia de este erudito comenzó en la sección de cajas en un taller escuela de artes gráficas, ante un chibalete sobre el que había una caja tipográfica con 122 cajetines. Martínez de Sousa recuerda con pasión sus comienzos como aprendiz de cajista de imprenta, una profesión que ha quedado obsoleta por los avances técnicos posteriores, pero que en la actualidad, envuelta en cierto halo romántico, quizá por lo que tiene de trabajo casi artesanal, vive una especie de renacimiento, sobre todo en algunos ámbitos del diseño gráfico. No cabe discusión sobre el hecho de que la imprenta tradicional, tanto en el proceso como en el resultado, posee gran belleza intrínseca. No es extraño que una carrera tan especial como la del futuro ortotipógrafo surgiera bajo el influjo de chibaletes, prensas, mazos y esas piezas de plomo que contienen, si se saben usar correctamente, todos los secretos de universo.

Ten en cuenta que en el universo 2.0 somos lo que escribimos, ya que la web se construye a partir de la interacción (escrita) de los usuarios, y si escribes como un borrico, quienes te lean pensarán que…

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