Comic Sans Biotypo

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: he maquetado tesis universitarias completas más allá de Orión. He visto marcas con mis glifos brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos diseños se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir…

Así de negativo y pesimista se mostró durante la entrevista nuestro biotypo de hoy. Deshauciado por una comunidad creativa desagradecida y fría, marginado y vilipendiado en el universo de la tipografía, Mr. Comic Sans busca con la mirada perdida en su ventana, el reflejo del Super Tipo que un día fue.

“Que mi línea base no es coherente, que mi kerning es desigual y falto de homogeneidad… ¡Qué sabrán esos sabelotodos tipográficos! ¿No seréis uno de esos que vienen a hacer picas de los cuadratines caídos ¿no?”.

Mr. Comic Sans nos observa, desconfiado todavía. No es de extrañar teniendo en cuenta la campaña de descrédito que nuestro protagonista ha experimentado de una década a esta parte. Asociaciones como el colectivo Ban Comic Sans han manchado sin cesar la reputación de nuestro entrevistado. Hasta tal punto ha llegado la marginación, que Mr. Comic Sans decidió ocultarse y desaparecer de la gráfica pública y, desde hace unos años, apenas se deja caer en ningún diseño.

“Me he visto forzado a recluirme aquí, alejado de cualquier consultoría de branding. No puedo acercarme ni a un estudio de medio pelo. ¡Incluso me han tachado de criminal! Yo que fui un superhéroe tipográfico e hice a tanto cuñado diseñador frustrado feliz”.

La historia de Mr. Comic Sans es la de una estrella fugaz en el firmamento tipográfico, que supo estar en el sitio adecuado en el momento preciso. Se gestó entre 1994 y 1995 y vio la luz en la era dorada de la informática doméstica. Durante unos pocos años cohabitaron diseñadores sin ordenador, y cuñados con él en casa y demasiado tiempo libre. “Fui presentado en sociedad de la mano de Bill Gates, nada menos. Yo, que era un tipo inexperto e ingenuo, no me lo podía creer. Me temblaban las serifas, tanto, que se me acabaron cayendo y pasé de llamarme Comic Book a rebautizarme como Comic Sans”.

Windows 95 lo petaba que daba gusto. En aquellos tiempos el reinado de Bill era indiscutible. “Las manzanas en la frutería, que es donde tienen que estar”, me decía subiéndose las gafas esas de 42 pulgadas cada cristal.

Y así dio comienzo la era de esplendor comicsansiana. Instalado por defecto tanto en Windows como en MacOs, gente de toda condición social, profesión e índole miraban impertérritos tipos pasar en la lista desplegable de su procesador, hasta que, de repente, Mr. Comic Sans se revelaba ante ellos como el mesías creativo que su informe contable necesitaba. El resto, como sabéis, es historia.

Comic Sans Superhero

No es de extrañar que fueras considerado todo un Súpertipo, teniendo en cuenta que una de las fuentes de inspiración de Vincent Connare para tu diseño fue El Regreso del Caballero Oscuro, de Frank Miller, e incluso Watchmen, de Alan Moore. Podríamos decir que el papel estaba en tu ADN, ¿no? “Pues no sé si héroe o no, pero desde luego, satisfacciones he dado muchas. Las carusicas de felicidad que he dejado yo entre el funcionariado, con lo mustios que parecen siempre. ¡Eso sí que es ser un héroe! Además, no es por faltar, pero muchos de los tipos que se consideran cool quisieran tener mi legibilidad en cuerpos pequeños”.

No podemos dejar de preguntarle por su relación con su creador, Vincent Connare. “No es fácil encontrarte con tu creador”, nos dice iluminado por el neón y el resplandor de otro cigarrillo más. “Sé que Vincent luchó por mí todo lo que pudo. Incluso se peleó con Robert Norton, su superior en Microsoft para que yo viera la luz. He heredado todo su espíritu rebelde y anarquigráfico. Él siempre ha reivindicado mi existencia. Incluso ha llegado a afirmar públicamente que es lo mejor que ha hecho en su vida en términos creativos.

Me llegué a considerar un surtidor de autosatisfacción diseñil: cientos de aficionados creativos felices, decenas de portadas de tesis y trabajos universitarios, por no hablar de todos los menús de hamburgueserías de barrio que refulgían con mi mera presencia. Menudo currículum.

Pero el siglo XXI marcaría la decadencia de nuestro héroe y su descenso a los infiernos tipográficos. “Con el transcurso de los meses, Bill dejó de responder a mis correos. Pensé que andaría liado con el Windows XP pero debí sospechar que me había deshauciado después de que respondiera a mi último e-mail en Arial Bold. Fue un duro golpe, máxime porque mi economía está peor que la de Nicolas Cage y no tengo ni para quitarme el tatuaje de Windows 95 que me hice venido arriba. Mira que me advirtieron que los amores tipográficos duran poco y que me iba a arrepentir, pero era joven y loco, y me faltaban serifas para tomar decisiones de este tipo”.

Tras suspirar y pegarle otro sorbo al Larios tónica, prosigue: “Cuando por fin lo tuve delante, le pregunté con lágrimas en los ojos por qué había renegado de mí. Me dijo: ‘La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo. Y tú has brillado con mucha intensidad, Comic Sans’. Picueto me quedé, menuda excusa barata de charla motivacional se marcó el ‘Bill Coelho’, por aquella época ya estaba en más ONGs que Angelina Jolie”.

Me empecé a juntar con colores primarios y degradados de varias etapas, y eso fue mi perdición. Se veían tan atractivos, con sus verdes flúor, amarillos y morados… y esas sombras paralelas, ¡mamma mía! Al final me relacionaron con ellos y ciertos diseños turbios de la época, y mi imagen pública se vio muy deteriorada.

A menudo te han acusado de encasillarte en diseños cutres e infantiles, y de ser poco versátil. ¿Te ves así? “¿Cutre e infantil? ¿Estás de coña?”, nos contesta enfadado. “El modernismo está sobrevalorado. Luego llega Miss Helvetica, y te viene con el rollo de la versatilidad. ¡Oh sí! ¡Soy muy versátil! (imitando voz femenina). Un máster en eclecticismo te doy yo sin que me tiemble una curva. Dime qué tipo se usa lo mismo para encíclica papal, un trofeo de competición de fútbol, una placa conmemorativa a los caídos en la guerra o los Sims. Si hasta Esperanza Aguirre me utilizó para uno de sus mítines… bueno, esto último no lo pongas en la entrevista. Si esto no es versatilidad, que baje Frutiger y lo vea”.

Everybody hates Comic Sans

“También tengo mis apoyos. Mis fans, aunque no den la cara mucho, me mandan fotos por WhatsApp, y me hacen más llevadero el retiro. Eso te mantiene con la cabeza a media asta aunque sea. Que si un cartelico de un vecino quejándose por ruidos “pegao” con fixo en el ascensor, que si una alerta sobre alérgenos en una tasca, alguna invitación de boda de inspiración noventera, no cómo el minimalismo de hoy en día… ¿Qué será lo próximo? ¿Quitar la tinta “plateá” de las estampitas de recuerdo de la primera comunión? Un universo gráfico sin la Comic sans será todo lo modernista que uno quiera… pero ¿qué hay del factor diversión?

Visto lo visto, podríamos pensar que el futuro no es nada alentador para Mr. Comic Sans, pero parece que este encuentro nos deparaba alguna que otra sorpresa inesperada: “Esto es entre tú y yo, pero desde que en 2012 anunciaran el descubrimiento del Bolsón de Higgs a través de un Power Point que me usaba casi en exclusiva, me están lloviendo ofertas laborales en el área de las ciencias aplicadas. De hecho estoy barajando convertirme en la tipografía por defecto de la NASA”.

Comic Sans

Y con este pequeño brillo de esperanza tipográfica, acabamos de relatar la conversación con este Supertipo. Esperemos que los vaivenes de las modas creativas le beneficien, y que algún hipster “trasnochaó” con ínfulas diseñiles lo ponga de moda de nuevo. Si queréis saber un poco más sobre él, os dejamos este maravilloso vídeo. ¡Hasta el próximo Biotypo!

Ilustración de Xero Fernández

Nuestro agradecimiento profundísimo a Xero Fernández, nuestro tipo ilustrado favorito. No os dejéis engañar, tipos hay muchos, ilustrados, ¡ah amigos! eso es otro ilustrar, digo cantar.

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