Karmina vía www.type-together.com

Elegir la tipografía adecuada es uno de los asuntos centrales en cualquier trabajo de diseño gráfico. Pero cuando se trata de componer un texto de grandes dimensiones —una novela, una tesis o un informe técnico— entonces la importancia de nuestra elección es absoluta, pues solo vamos a trabajar con tipografía y ésta, por lo tanto, determinará la calidad y solvencia de nuestro trabajo.

Veamos a continuación algunos puntos importantes que debemos tener en cuenta a la hora de abordar trabajos de diseño con grandes cantidades de texto y que nos pueden ayudar a elegir la tipografía adecuada para cada ocasión. 

Necesidades del texto

Los diseñadores debemos hacernos una serie de preguntas para ser capaces de elegir la tipografía que presente las características idóneas para cada proyecto: ¿necesito una tipo con suficiente variedad de pesos?, ¿voy a utilizar versalitas?, ¿números y fracciones, ligaduras y negritas?, ¿el proyecto va adaptado a distintos idiomas?, etc. Las respuestas a estas preguntas acotarán la búsqueda por el “bosque digital tipográfico” sin senderos ni atajos y por el que no resulta difícil extraviarse.

Karmina en uso: Cómo crear tipografías. Del boceto a la pantalla. Ed. Tipo-e vía fontsinuse.com

Sensibilidad tipográfica

El diseño editorial requiere de precisión y sensibilidad a partes iguales; es quizá la rama del diseño gráfico en que más necesario resulta aunar los conocimientos técnicos y las decisiones estéticas. Pero no os preocupéis, que adquirir cierta sensibilidad tipográfica es solo cuestión de tiempo.

A veces nos topamos con la producción de diseñadores consagrados o de larga trayectoria y pensamos que siempre usan las mismas tipos, pero un vistazo con más detenimiento a su trabajo nos revela que en el 99% de los casos esas pocas tipos que usan están perfectamente bien elegidas. No se es mejor pintor por usar una paleta muy amplia, sino por poseer una gama propia y reconocible, perfectamente adaptada a lo que se quiere expresar.

No distraigas al lector

Podemos decir que la tipografía es el vehículo invisible que trasladará al lector la ideas que el autor del texto quiere transmitir. Y esta invisibilidad se logra adaptando la tipografía a las necesidades del texto. El lector de un texto largo no necesita adornos ni parafernalias varias, al contrario, todo tiene que fluir en la misma dirección: la comodidad lectora. No vamos a abordar la composición de un libro de poesía de la misma manera que la memoria anual de una entidad bancaria.

Libros digitales & libros «analógicos»

Actualmente, cuando hablamos de cuerpo de texto, nos estamos refiriendo a dos medios diferentes: el libro impreso por un lado y el medio digital por otro. Los avances técnicos del segundo han ido eliminando diferencias entre ambos medios y, por ejemplo, al inicio de la era digital, era habitual usar tipografías de palo seco para digital debido a la baja resolución de las pantallas. Pero en las pantallas de hoy en día, en los dispositivos electrónicos de lectura, con una resolución tan alta, podemos usar tranquilamente, al igual que en los libros físicos, tipografías con serif, porque vamos a obtener una comodidad lectora totalmente aceptable.

Pensum en uso vía www.typemates.com

Invitación a la lectura

Un detalle muy relevante que no se nos debe escapar nunca es que la tipografía que elijamos puede aumentar o disminuir el número de páginas del trabajo que vayamos a componer, lo que puede hacer variar, por ejemplo, la factura de la imprenta. Esto no quiere decir ni mucho menos que siempre tengamos que escoger la fuente que menos espacio nos ocupe. El diseño de cada pieza deberá respetar la extensión adecuada y observar siempre la legibilidad y lecturabilidad del texto. Estos dos conceptos expresan ideas cercanas que hay que tener en cuenta. El segundo está en cursiva porque el diccionario de la Academia no lo recoge, pero tipográficamente hablando es muy útil. Pongamos un ejemplo: la Helvetica es una tipografía altamente legible, ¿verdad?, se lee con mucha facilidad, pero si componemos Guerra y paz con la Helvetica Ultra Compressed a un tamaño menor de 8 puntos el resultado podrá ser legible, pero no será para nada lecturable, es decir, no invitará a la lectura. Resumiendo: lecturabilidad es igual a sentido común.

Tamaño e interlineado

El rendimiento de una tipo es una cuestión que atañe también al tamaño ya que dependiendo de la “altura de x” que tenga cada tipo así se será la cantidad de texto que podamos encajar en la página. Por lo general suele encontrarse entre 9 o 9,5 y 10,5 u 11pt. Pero no hay un número fijo ni una receta secreta para elegir el tamaño, siempre es aconsejable imprimir una página y como dice José Ramón Penela (Unos tipos duros) “dejar que el ojo tipográfico decida.”

Respecto al interlineado, por regla general, supone el 120% del cuerpo. Por ejemploa un cuerpo de 10 puntos le corresponderá un interlineado de 12 puntos pero a veces esta relación cuerpo-interlineado dependerá de varios factores como, por ejemplo, el tamaño del ojo medio de la letra, esto es, el tamaño de “altura x” con respecto a sus astas descendentes y ascendentes. Cuando el ojo medio de la letra es pequeño aumenta el espacio blanco entre líneas y facilita la lectura de lo contrario puede dificultar la velocidad de la misma.

Hasta aquí algunos puntos importantes que debemos tener en cuenta a la hora de abordar trabajos de diseño con grandes cantidades de texto. El tema es amplio y da para extenderse. De cada punto y cada concepto podríamos hacer un spin-off y no dudamos en hacerlo más adelante pero no queremos terminar este artículo sin echaros un cable tipográfico para ese momentazo que es elegir una tipo para cuerpo de texto. A continuación, demos un paseo por siete tipos para cuerpo de texto para un acabado de diez.

Siete tipos con cuerpazo

Adelle, de TypeTogether

Diseñada expresamente para grandes extensiones de texto, sobre todo en periódicos y revistas, resulta muy discreta en pesos pequeños, pero a medida que vamos aumentando su tamaño muestra su carácter versátil y adaptable. Una tipo de marcada personalidad en detalles que la hacen fácilmente identificable, de ahí que triunfe cuando la usamos para titulares. Además ha sido optimizada para su uso en pantallas de alta resolución.

Adelle en uso. Epizodai paskutiniam filmui: Rezisierius Almantas Grikevicius, de Aurimas Svedas vía www.type-together.com

Sabon, de Linotype

Sabon fue diseñada por el tipógrafo  y diseñador alemán Jan Tschichold (1902-1974). Esta tipografía es una de las más bellas variaciones de la Garamond. Elegante y legible, excelente para libros y todo tipo de proyectos editoriales que quieran transmitir distinción. Es nuestro as bajo la manga, la tipo a la que acudir si quieres conseguir un trabajo fino. Un caballo ganador.

Sabon en uso. Albarium. Didac Ballester vía fontsinuse.com

Tiempos, de Klim Type Foundry

Tipografía especialmente diseñada para prensa escrita, con lo cual es perfecta para proyectos editoriales. Altamente legible y bien pertrechada con una gran variedad de pesos. Pero si hay algo que nos apasiona de esta tipografía y por lo que nos resulta muy recomendable, es sin duda el diseño utilizado para economizar el espacio. Resultado: más palabras por columna sin sacrificar la legibilidad.

Tiempos vía klim.co.nz

Pensum, de TypeMates

Pensum está repleta de matices que se intuyen en cuerpos pequeños, pero que alcanzan todo su esplendor cuando se muestra en tamaño grande, ahí reside la belleza. Las potentes serifas combinadas con el bajo contraste la hacen excelente para texto largo, ya sea en libros o revistas. Con más de mil glifos y repleta de características de OpenType, Pensum es una joya de arquitectura tipográfica.

Pensum en uso vía www.typemates.com

Plantin, de Monotype

Diseñada por Frank Hinman Pierpont en 1914, Plantin posee una gran legibilidad y elegancia. La ausencia de elementos finos garantiza un buen resultado en imprenta, resultando idónea para prensa y libros. Fue diseñada para economizar el papel, por lo que posee una gran altura de la “x” y está ligeramente condensada. Otro clásico que no debe faltar en nuestra lista.

Plantin en uso. The Apocalypedia vía fontsinuse.com

Karmina, de TypeTogether

Repetimos fundición tipográfica y es que la ocasión lo merece. Creada principalmente para libros de bolsillo y ediciones de bajo presupuesto, Karmina fue diseñada para soportar las peores condiciones de impresión. Las serifas de gran tamaño consiguen que funcione perfectamente en pesos pequeños. El resultado: excelente legibilidad y economía además de una mancha textual muy atractiva.

Karmina en uso: Como criar tipos. Ed. Estereográfica (Edición brasileña de Cómo crear tipografías. Del boceto a la pantalla. Ed. Tipo-e) vía www.type-together.com

Inka, de Carnoky Type

Inka es la benjamina de esta selección tipográfica y nuestra apuesta personal. La consideramos perfecta para libros, periódicos o revistas gracias al amplio repertorio de estilos y conjunto de glifos. Una gran familia versátil y bien avenida que destaca en tamaños grandes y se hace «invisible» en cuerpo de texto. Sin duda, le auguramos grandes éxitos en diseño editorial.

Tipografía Inka de Samuel Carnoky vía www.behance.net

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