Un teclado de ordenador se puede usar de diferentes maneras, dependiendo de la clase de trabajo que estemos realizando y de los programas que en ese momento estemos usando, además, por supuesto, como objeto arrojadizo antiestrés. Hablamos de los famosos «atajos de teclado», combinaciones de varias teclas que nos hacen la vida más fácil.

Pero un teclado también se puede leer en clave ortotipográfica. Para un diseñador gráfico que quiera dominar lo mejor posible el diseño editorial resultará fundamental saber qué hay sobre y detrás de cada tecla. No siempre son necesarios los atajos, algunos signos están a la vista, aunque no siempre los veamos como lo que realmente son.

Hoy nos vamos a centrar en un personajillo que en castellano escrito actual apenas tiene uso, pero que es necesario conocer para no confundirlo con otros signos parecidos pero muy diferentes: el apóstrofo. El diccionario de la Academia lo define como «signo ortográfico utilizado en español para unir dos palabras indicando la elisión de sonidos, generalmente una vocal». En idiomas como el francés, el catalán, el italiano o el inglés sí tiene un uso muy extendido. Además, si lo que necesitamos es transcribir literalmente el habla de la calle —no digamos ya el andaluz— tendremos que echar mano de él.

Con respecto a la grafía, se trata de un «signo en forma de coma elevada o voladita (’) que se sitúa en la parte superior derecha de una letra o palabra» (Martínez de Sousa, Diccionario de Ortografía de la Lengua Española, 1995).

Es decir, gráficamente, un apóstrofo es el gemelo de la comilla simple de cierre y se usa d’esta manera. En los PC con teclado numérico se accede a él con el comando Alt+0146 y en los Mac con Shift+Alt+9.

También es habitual usarlo d’esta otra manera, es decir, con la comilla mecanográfica simple, diferente de la anterior, la tipográfica, en que es recta y completamente vertical. Este signo (‘), que en español no tiene ningún uso específico, viene de los tiempos de las máquinas de escribir y se inventó para ahorrar espacio en mecanografía. Se encuentra en los teclados españoles compartiendo tecla con el signo de interrogación de cierre. Cuando necesitemos unas comillas mecanográficas dobles, le damos dos veces a la tecla y ya está. Aunque de todas maneras, no deben usarse en sustitución de las comillas tipográficas, que son las correctas.

Como podemos ver, hay que prestar mucha atención si queremos usar los signos ortotipográficos correctamente. Por ejemplo, si en un texto en inglés usamos el acento español en lugar del apóstrofo en una construcción de genitivo sajón, esa tilde incorrectamente colocada generará demasiado espacio entre las letras, hará ruido, ya que cada signo, además de su uso específico, también posee su propio espacio tipográfico. En definitiva, nuestra obligación como profesionales del diseño gráfico es estar al tanto de estos usos correctos y normativos para que nuestros trabajos resulten impecables tanto en la forma como en el contenido.

Ah, y una última cosa: «apóstrofo» no es lo mismo que «apóstrofe». El primero ya sabemos qué es; el segundo es una figura retórica que consiste en una interpelación apasionada y también un dicterio, es decir, un insulto.

¿T’ha quedado claro?

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